
«Allons enfant de la patrie. Le jour de gloire est arrivé» (¡En marcha, hijos de la Patria! El día de la gloria ha llegado). Así arranca la letra de la marsellesa y está claro que en Madrid a los golfistas franceses les gusta brillar con luz propia y pelear por la gloria en el país vecino.
La historia entre Francia y el Open de España se remonta a 1912 cuando Arnaud Massy se llevó rumbo a Paris la primera edición del torneo. Desde entonces el torneo quedó vinculado para siempre con el golf galo. El propio Massy ganó en otras dos ocasiones y tiene el mismo número de entorchados que Seve Ballesteros o Jon Rahm, por ejemplo. Sería un golfista francés, Conde Lamaze, en ser el primer y único amateur en ganar la prueba con dicha condición allá por 1955. A pesar de una sequía de 35 años sin triunfos galos desde que en 1969 Jean Garaialde ganara la cita, en 2004 volvieron a reconciliarse con el triunfo y repitieron en 2009, 2013 y por supuesto, el triunfo de Pavon de hace dos temporadas. Lo dicho, un idilio muy particular.
Lo curioso es que más allá de los triunfos relatados, un total de once, los golfistas galos han destacado en los arranques de torneo estos últimos años del Open de España. No en vano, en los últimos cuatro años siempre ha habido un jugador francés muy cerca del liderato tras los primeros 18 hoyos.
No es más que una anécdota, pero no deja de ser significativa. Es una tónica en la primeras rondas del Open de España. El año pasado, era Julien Guerrier el que terminaba segundo la primera jornada solo detrás de un imperial Hidalgo que acabaría levantando la copa. Hace dos años Pavon también terminaba líder al igual que en 2022. Lo dicho, por cuarto año consecutivo los franceses copan los puestos nobles de la tabla. Por que efectivamente en este 2025 se repite la historia. Tres franceses en el top 5.
Este 2025 la palma inaugural se la llevan Ugo Coussaud, Frederic Lacroix y Alexander Levy. El primero ha triunfado en el Club de Campo con la mejor tarjeta del día y el segundo ha igualado la vuelta de Marco Penge y con 66 golpes se ha situado en lo más alto de forma provisional y a falta del cierre del turno de tarde. Alexander Levy, podría haber terminado con los mismos guarismos que Lacroix pero un doloroso tripateo en el último hoyo del día se lo ha impedido. Cual inspector Clouseau, Ugo ha sabido descifrar las claves del Club de Campo para una vuelta de 65 golpes con dos eagles incluidos. «Allez les bleus, Allez»






