
La jornada inaugural del Open de España presented by Madrid no ha dejado indiferente. Sam Bairstow y Ugo Coussaud cerraron los primeros 18 hoyos de torneo en lo más alto con sendas tarjetas de 65 golpes. La competición ha comenzado y un año más el Club de Campo está demostrando por qué es la sede de este Abierto Nacional por décimotercera vez en la historia. Cada detalle está cuidado al milímetro.
Los golfistas sufrieron en sus carnes en la primera ronda lo infernal que puede llegar a ser el recorrido madrileño. Repasemos con algunos datos la defensa que forjó ayer el Club de Campo frente a estos grandes colosos del golf. Es de sobra conocido que es un campo estrecho en el que es muy importante estar fino desde el tee para poder arañar birdies al campo.
Este jueves en el Club de Campo tan sólo cinco hoyos se jugaron por debajo del par. Los greenes pequeños y duros están siendo una de las grandes defensas del campo en esta edición. Lo reconocen los propios jugadores y confirman que están muy rápidos y hay que tener mucho tiento en cada putt si quieres darle la fuerza precisa y en los tiros a green la precisión debe ser cirujana.
Precisamente por eso los hoyos más complicados fueron dos pares tres, el hoyo 11 y el 3 que se jugaron ayer desde 192 y 189 metros respectivamente. Especialmente complicado fue la undécima bandera del día (media de 3,31 golpes) en la que tan solo cuatro jugadores restaron un golpe al campo. En el hoyo 3, apenas ocho jugadores lo consiguieron. De hecho, ningún golfista lo consiguió en los dos hoyos. Sólo Sam Bairstow, Ross Fisher y Manu Elvira fueron capaces de salir bajo par en el acumulado de esas dos citas. Los doce birdies entre ambos contrasta con los 90 jugadores que tropezaron en alguno de esos dos hoyos. Eso sí, la bandera que sufrió más dobles bogeys o peor fue el siempre temido hoyo 1 del Club de Campo con ocho jugadores sucumbiendo a sus peligros.
Por otro lado, los tres pares cinco del recorrido madrileño fueron los más asequibles del día y las mejores oportunidades para ganar golpes a la tarjeta. Veremos qué nos depara la jornada del viernes…





