
Hay jugadores cuya llegada a un torneo genera expectación por lo que han ganado. Y hay otros, muy pocos, que la generan también por todo lo que todavía parece quedarles por ganar. Ludvig Aberg pertenece claramente al segundo grupo. El sueco debuta esta semana en el Open de España presented by Madrid y lo hace convertido, con apenas 26 años, en una de las grandes figuras de la nueva generación del golf mundial.
Su ascenso ha sido tan rápido como poco habitual. En junio de 2023 todavía era amateur y salía de Texas Tech como número uno del ranking de PGA Tour University. Apenas tres meses después conquistaba en Crans-sur-Sierre el Omega European Masters y Luke Donald lo elegía para disputar la Ryder Cup de Roma. Aberg se convirtió entonces en el primer jugador de la historia en participar en una Ryder Cup sin haber jugado previamente un major. Allí, lejos de acusar el escenario, contribuyó al triunfo europeo y dejó, junto a Viktor Hovland, aquel histórico 9&7 ante Scottie Scheffler y Brooks Koepka.
Desde entonces, su trayectoria no ha hecho más que confirmar las expectativas. Suma ya dos victorias en el PGA Tour —The RSM Classic de 2023 y The Genesis Invitational de 2025— además de su título en el DP World Tour, y ha representado a Europa en las Ryder Cups de 2023 y 2025. La temporada 2026 no le ha dejado todavía una victoria, pero sí una regularidad notable: nueve top 10 en el PGA Tour, entre ellos un cuarto puesto en el PGA Championship, un noveno en The Open y otro cuarto en el TOUR Championship.
Ahora le toca descubrir Madrid. Y, sobre todo, descubrir el recorrido negro del Real Club de Campo Villa de Madrid, el diseño de Javier Arana que exige algo más que potencia. Aberg tiene de sobra velocidad y uno de los swings más limpios y rítmicos del golf mundial, pero aquí necesitará también elegir bien desde el tee, controlar las distancias y entender unos greenes donde la posición de bandera y los desniveles castigan cualquier imprecisión. El campo madrileño será una prueba interesante para un jugador cuya combinación de potencia, precisión y aparente facilidad desde el tee parece hecha para cualquier escenario.
Por el momento, el jugador sueco ya ha podido entrenar el recorrido negro, tanto en la jornada de martes como en el Pro-Am del miércoles, pudiendo comprobar de primera mano el estado de los greenes, la dureza del rough y, por supuesto, la belleza de las vistas sobre Madrid.
El jueves llegará ya la competición. Aberg saldrá a las 9:20 por el hoyo 10 junto a Tyrrell Hatton y Ángel Ayora, uno de los partidos más atractivos de la primera jornada. Para el público madrileño será la primera oportunidad de verle competir en un Open de España. Probablemente no la última. Porque si algo ha demostrado Ludvig Aberg desde que irrumpió en el golf profesional es que, con él, las primeras veces suelen durar muy poco.





