
Nadie en su sano juicio habría apostado por Marco Penge para pasar el corte hace apenas unas horas. El campeón defensor del Open de España estaba contra las cuerdas, con un +5 en el total, dos dobles bogeys en sus primeros cuatro hoyos y un Real Club de Campo que parecía haber dictado sentencia. Pero el inglés se ha negado a entregar su corona sin pelear. Tres birdies consecutivos han cambiado el guion y han convertido su viernes en una remontada para creer.
Penge empezó su segunda vuelta por el hoyo 10 y recibió un golpe durísimo desde el primer golpe. Los árboles de la izquierda le dejaron sin espacio y acabó firmando un seis. En el 13 volvió a sufrir otro doble bogey. Con dos errores de ese calibre, el corte parecía una quimera. El campeón del año pasado, que había cerrado el jueves con +2, se encontraba al borde del KO y necesitaba algo extraordinario para seguir con vida.
Pero Penge no había cruzado medio mundo para rendirse así.
El inglés llegó a Madrid después de competir el pasado fin de semana en el PGA Tour en Utah, en Estados Unidos. Nueve horas de diferencia horaria, miles de kilómetros y apenas tiempo para recuperar el cuerpo antes de afrontar uno de los campos más exigentes que ha presentado el Open en los últimos años. A todo ello se sumaron el frío, el viento y un turno de tarde especialmente duro en la primera jornada.
Podría haber renunciado. Podría haber priorizado el descanso después de una semana agotadora. Pero Penge es el campeón defensor y quería estar en Madrid para intentar defender el título que cambió su vida. Hizo todo lo posible por llegar, aun sabiendo que el viaje podía pasarle factura. Su presencia ya era una muestra de compromiso con el torneo; lo que está haciendo ahora empieza a ser una historia mucho más grande.
Porque después de esos dos dobles bogeys, cuando el corte parecía definitivamente fuera de su alcance, Penge ha encadenado tres birdies consecutivos en los hoyos 4, 5 y 6. Muy meritorio los últimos dos hoyos que han causado estragos a todo el field desde primera hora del jueves. De estar prácticamente KO a tener una oportunidad real de jugar el fin de semana.
Y todavía guardaba un truco más. Después de hacer el par en el 7 y el 8, Penge ha firmado un birdie en el 9 para cerrar una extraordinaria vuelta de -2, para par total y sellar el corte. El inglés ha completado una remontada espectacular: de verse prácticamente eliminado a ganarse el derecho a seguir defendiendo la corona que le dio la oportunidad de jugar Augusta por primera vez en su carrera.
Hace unas horas parecía imposible. Pero Penge cruzó medio mundo para estar en Madrid y no ha dejado de luchar hasta el último golpe. El campeón sigue vivo.





