
El moving day suele separar a los aspirantes de los que se quedan por el camino. Y en el Real Club de Campo, con un recorrido que ha cambiado de cara este sábado, Shane Lowry, Ludvig Åberg y Marco Penge han demostrado por qué pertenecen a la élite. Los tres han firmado una tarjeta de 67 golpes, cuatro bajo par, para completar una jornada sobresaliente en unas condiciones que exigían precisión, calidad y sangre fría. Cuando el campo se pone a prueba de los mejores, los mejores responden.
Los fairways más duros y unos greenes que han acelerado hasta los 12,5 pies en el stimpmeter han dibujado un escenario distinto al de las dos primeras jornadas. La bola corre más, los golpes de aproximación exigen un control milimétrico y cualquier error puede salir caro. La combinación perfecta para que los muy buenos brillen. Y los tres nombres más destacados de la jornada han sido precisamente tres jugadores de primer nivel.
Lo de Marco Penge tiene un mérito especial. El campeón defensor ha completado una espectacular vuelta de 67 golpes para situarse con -4 en el total. Hace apenas 24 horas, su presencia durante el fin de semana parecía una quimera: dos dobles bogeys le llevaron hasta el +5 acumulado y le dejaron al borde de la eliminación.
Todo ello después de cruzar medio mundo para defender su corona. Penge compitió el fin de semana anterior en Utah, en Estados Unidos, y llegó a Madrid con nueve horas de diferencia horaria, miles de kilómetros a sus espaldas y apenas tiempo para recuperarse. El cansancio y el jet lag amenazaban con pasarle factura, pero el inglés se negó a rendirse. Siempre quedará la duda de hasta dónde podría haber llegado sin ese viaje agotador, aunque su reacción le ha permitido darle la vuelta a una semana que amenazaba con acabar demasiado pronto.
Åberg también ha dejado su sello con una tarjeta de 67 golpes. En su primera participación en Madrid, el sueco ha exhibido el potencial que le ha convertido en una de las grandes figuras del golf mundial y ha dejado claro que el año que viene será uno de los nombres a seguir. Compartió partido con Shane Lowry, que también acabó con cuatro bajo par después de una vuelta de enorme nivel. El irlandés estuvo cerca de firmar una tarjeta todavía más espectacular, pero un bogey en el 14 frenó su impulso. Aun así, cerró con un broche de oro: puso la bola en green desde el tee del 18 para deleite de los aficionados que llenaban la grada del último hoyo.
Los tres terminaron con idéntico resultado: 67 golpes y cuatro bajo par en la jornada. Åberg y Lowry brillaron compartiendo partido, mientras Penge firmaba su particular resurrección después de jugarse el corte el viernes. El liderato queda lejos, pero el sábado ha dejado una imagen de enorme calidad en el Real Club de Campo: tres estrellas, tres vueltas sobresalientes y una misma respuesta ante uno de los exámenes más exigentes de la semana.





