
El campeón del Open de España presented by Madrid confiesa que todavía le cuesta asimilar su triunfo, que le abre las puertas de Augusta y St Andrews, y señala la paciencia como una de las claves de su éxito.
Grant Forrest compareció ante los medios con una sonrisa difícil de disimular. El escocés acababa de conquistar el Open de España presented by Madrid con un birdie en el último hoyo, poniendo el broche de oro a una semana inolvidable.
«Mientras caminábamos hacia el 18 le decía a mi caddie, Shane, lo especial que era aquel momento. Para esto jugamos al golf, para vivir momentos así. Y terminar con un birdie para ganar es sencillamente increíble», reconoció emocionado.
El Real Club de Campo Villa de Madrid se ha convertido en un escenario especialmente favorable para Forrest, que ya había rozado el título en anteriores ediciones. «No sabría explicar exactamente por qué juego tan bien aquí. Me siento muy cómodo. Quizá sea el ambiente, la ciudad… Siempre tengo muy buenas sensaciones cuando vengo».
Sobre las exigencias del recorrido, el campeón destacó una virtud por encima de todas: la paciencia. «Es un campo muy complicado, especialmente alrededor de los greens. Puedes tener muchas oportunidades de birdie, pero si intentas forzar las cosas, acabas cometiendo errores. He aprendido que aquí hay que saber esperar».
El éxito cobra todavía más valor teniendo en cuenta su trayectoria reciente. Forrest aterrizó en Madrid después de cuatro cortes fallados consecutivos, inmerso en lo que él mismo calificó como «la peor temporada de mi carrera en el circuito».
«Empecé a trabajar con un nuevo entrenador hace un par de meses. Vi señales positivas desde el principio, pero sabía que necesitaría tiempo. Aunque fallé los últimos cuatro cortes, hubo vueltas en las que jugué muy bien. Sabía que algo bueno estaba por llegar, aunque nunca sabes cuándo encajará todo».
El premio va mucho más allá del trofeo. Su victoria le garantiza dos citas que le hacen especial ilusión: el Masters de Augusta y el Open Británico en St Andrews. «Augusta está en la lista de sueños de cualquier golfista. Y disputar un Open en St Andrews es algo extraordinario. Todavía me cuesta creerlo».
Orgulloso de unir su nombre al de compatriotas como Sam Torrance y Colin Montgomerie, Forrest ya mira al futuro. «Tendré que replantearme mis objetivos. Me encantaría jugar en el PGA Tour y competir al máximo nivel en los grandes».
Aunque antes habrá tiempo para celebrar: «Esta noche volamos a India vía Dubái. Me gusta el whisky escocés, así que quizá caiga alguno».





