
Hace años, cuando Jon Rahm fue padre por primera vez, dejó una reflexión personal que perdura hoy más que nunca: “Antes, cuando jugaba mal, no quería saber nada de nadie, no hablaba con nadie, me iba al hotel y no se me pasaba en horas. Desde que nació Kepa, le veo y en un instante se me olvida todo lo que he hecho en el campo de golf.”
Hoy Kepa estaba con su abuelo en las inmediaciones del green del 18 y, según firmó la tarjeta, Jon los vio y le cambió la cara. Rahm se fundió en un abrazo con su hijo y, de un plumazo, la tortuosa vuelta que había tenido en la tercera jornada del Open de España presented by Madrid se esfumó por completo.
Al ser preguntado en zona mixta, dejó una curiosa anécdota con su hijo cuando Jon se va a recorrer el mundo: “Siempre que me voy le prometo que voy a volver con un trofeo. Cada vez que vuelvo lo primero que pregunta es si he ganado. Este año no he podido decirle todavía que sí. Ha sido duro explicarle por qué no he traído nada.”, señaló el de Barrika entre risas.
Y es que Rahm sigue en la búsqueda de su primer título individual del año. No será en Madrid, y él dejó claro el motivo al ser preguntado sobre su objetivo para mañana domingo: “A ver si puedo jugar 18 hoyos sin cometer errores estúpidos. Es lo que he hecho toda la semana: intentar jugar una vuelta entera de forma sólida.”
Rahmbo no se escondió y, cuando no rinde a su nivel, tira de autocrítica sin problema. Hoy el doble bogey del 11 condenó sus opciones al título y no pudo ser más claro: “Ese fallo ha sido bastante gordo.” Rahm buscó su fade habitual en el par 3 más temido del recorrido, la bola no abrió y fue a parar al peor sitio posible.
El domingo, Rahm saldrá con su -4 en el total en la búsqueda de un imposible. Sabedor de la cantidad de gente que se espera, no va a defraudar. Su compromiso con el golf español es innegociable, y cada año que pisa Madrid lo demuestra con hechos, no con palabras.






