
Hace dos semanas, después del emocionante triunfo de Europa en la Ryder Cup, José María Olazábal le dio la vuelta a su camiseta para mostrar delante de las cámaras el parche que había oculto en el interior, justo detrás del escudo del equipo europeo. Era, ni más ni menos, que la silueta de Seve Ballesteros. “Siempre está con nosotros”, decía Chema entre lágrimas.
La historia del golf español -y mundial- no podría entenderse sin la figura de Severiano Ballesteros. El cántabro se convirtió en una estrella internacional y su influencia todavía puede palparse hoy en día. “Sin Seve, por ejemplo, no habría habido un Rahm. Eso está claro”, señalaba estos días el propio Jon Rahm durante la puesta de largo del Open de España presented by Madrid.
Sin Seve, no habría habido un Rahm. Pero quizás tampoco un Sergio García, un Rafa Cabrera, un David Puig o un Ángel Ayora, la última perla del golf nacional que este jueves se llevó unos cuantos aplausos en el Club de Campo Villa de Madrid tras acabar la jornada inaugural del Open con una tarjeta de cuatro bajo el par.
El andaluz, que cumplió 21 años hace apenas unos días, fue el gran protagonista español en la primera vuelta al campo. “Venía con buenas sensaciones en el swing y quería probarme con el putt. No he empezado especialmente bien (hizo un doble bogey en el cuarto hoyo y otro bogey más en el sexto), pero después me he ido encontrado”, admitía el golfista en el programa Fuera de Límites. “Como dijo una vez Tiger, hay que ser agresivo pero encontrando tu punto”.
De familia humilde, Ayora jugó hace dos años el torneo como amateur y este año es su primera edición como profesional. “No te voy a decir que mi primera temporada de profesional sea de diez, pero sí un sobresaliente. Mi objetivo era conseguir la tarjeta para el PGA Tour y la tengo ahí cerca. Estoy bastante contento con mi temporada”, señalaba Ayora en el Club de Campo. “Una victoria aquí sería la victoria de mi vida, además que este año el campeón se clasifica para el Open Británico y el Masters de Augusta. Eso sería lo requetemás”.
Tras acabar su primera vuelta al campo, en la caseta donde se firman las tarjetas le esperaba un rostro muy familiar, el de su agente, Javi Ballesteros, el hijo mayor de Seve y cuyo rostro recuerda irremediablemente al de su padre. La conexión de Ayora con la máxima leyenda del golf nacional no queda ahí, ya que la marca que le viste es ‘Seve’, cuyo logo es la famosa silueta que mostró Olazábal en la Ryder Cup.





