
“Definitivamente sabe mejor así”, resumía Marco Penge aún sobre el green del 18 tras imponerse en un playoff de infarto a Dan Brown. El inglés celebró su triunfo con la misma serenidad con la que minutos después habló en rueda de prensa. Es un hombre calmado, que prefiere dejar que hable su golf.
Penge explicó los dos motivos por los que este Open de España presented by Madrid ya brilla en sus vitrinas: el campo y aquel putt fallado en el Genesis Open. Sobre el Club de Campo Villa de Madrid, fue rotundo: “El año pasado lo encontré realmente difícil. Es un examen constante en todos los aspectos. La combinación entre dónde está mi juego y el conocimiento del recorrido han sido clave.” No dudó en reconocer que esta victoria tiene un sabor especial: “El campo no se adapta a mis condiciones de gran pegador, así que sabe todavía mejor ganar aquí.”
El recuerdo del putt fallado en Escocia, en el Genesis Open, también estuvo muy presente. Aquel error, confesó, le cambió la carrera: “Ese momento cambió mi vida de forma drástica. Si no fuera por ese putt fallado, no sería triple ganador del DP World Tour, no jugaría el Open Británico ni Augusta.” Penge reconoció que ese día le temblaban las manos sobre la bola, y que sin haber vivido ese trance quizá hoy no habría metido el putt de tres metros que le dio el título. En pocos deportes la experiencia pesa tanto como en el golf, y hoy el inglés lo demostró.
Fiel a su carácter, Penge fue caballero en la victoria. No dudó en compartir el mérito con quien le acompaña cada día: “Mi caddie ha sido una pieza fundamental esta temporada.” En un deporte tan individual como el golf, esos gestos hablan de alguien con los pies firmes en el suelo.
Por último, reveló lo que viene en su horizonte: “En enero me mudaré con mi mujer a Estados Unidos. Esta semana vuelo allí para buscar casa. Voy a jugar el PGA Tour y el DP World Tour.”
Una declaración de intenciones de un jugador que ya no es una promesa: Marco Penge ha llegado para quedarse.





