
El putt condenó una vuelta que podía haber sido histórica. Jon Rahm atendió a los medios tras su recorrido y lo dejó claro desde la primera pregunta: “He jugado muy bien al golf, he gozado, pero ha sido una pena lo que ha pasado en los greenes. He fallado demasiados putts demasiado cortos.” El de Barrika sabe que hoy ha regalado cuatro o cinco golpes al Club de Campo Villa de Madrid. “Duele fallar tantos seguidos porque han sido muchísimos», sentenció el vasco, con gesto de frustración. Rahm se marchó a descansar sabedor de que su vuelta pudo ser bajísima, de esas que se recuerdan durante años.
A pesar de la tortura con el putter, Rahmbo cumplió con nota, firmando una espectacular tarjeta de 66 golpes, con siete birdies y golpes memorables, como los segundos tiros en los hoyos 6 y 16. Al ser preguntado por el golpe del 6, tiró de humildad: “Era mucho más fácil de lo que parecía. Se me ha quedado perfecta, era acertar la línea y poco más,” comentó entre risas.
Rahm afronta el sábado consciente de que las opciones siguen vivas, pero también de que aún queda trabajo por delante. Consultado sobre cuál podría ser el resultado ganador el domingo, el de Barrika se mojó: “Si las condiciones del campo son similares a las de estos dos primeros días, el -15 puede ser la cifra mágica.”
El vasco también señaló a un posible rival directo: “Si no hace viento, alguien como Marco (Penge) es capaz de hacer diez bajo par el fin de semana.” El inglés, líder en solitario tras arañar nueve golpes al campo, se perfila como el hombre a batir para todo el field.
El León de Barrika partirá mañana T18, a cinco golpes del liderato, con sus opciones intactas de lograr un histórico cuarto Open de España.






