
Esta edición del Open de España puede hablar inglés. Tyrrell Hatton y Shane Lowry llegan al Real Club de Campo Villa de Madrid con dos personalidades completamente diferentes, pero con algo en común: ambos saben lo que es ganar cosas importantes, ambos tienen una relación especial con el público y los dos llegan a Madrid con argumentos de sobra para soñar con levantar el trofeo.
Hatton es puro espectáculo. El inglés regresa al Open de España después de una primera aparición brillante en 2024, cuando terminó décimo, y lo hace tras firmar una temporada de majors espectacular. Tercero en el Masters y séptimo en el US Open, dos resultados que están al alcance de muy pocos. Pero Hatton no necesita presentación.
Es el chico malo del golf, el jugador capaz de convertir cada vuelta en una montaña rusa de gestos, gritos e insultos. En el hoyo 9 de Bay Hill protagonizó uno de esos momentos que explican perfectamente quién es el inglés. Tras mandar su segundo golpe casi 20 metros a la derecha del green, se giró muy serio hacia su caddie y le preguntó si había visto alguna vez un golpe peor en su vida. Como su caddie no respondió, Hatton insistió hasta que finalmente recibió un “no”. Por supuesto, acabó salvando el par. Así es Hatton. Un carácter volcánico que esconde a un jugador de enorme talento y que garantiza que nunca haya una vuelta aburrida cuando él está en el campo.
Si Hatton aporta los fuegos artificiales, Lowry pone el corazón. El irlandés regresa por tercera vez a Madrid después de haber vivido uno de los grandes momentos de su carrera en la Ryder Cup. En Bethpage, en uno de los ambientes más hostiles que se recuerdan en la historia de la competición, asumió la responsabilidad y embocó el putt que certificaba la retención de la Ryder para Europa.
Lowry es un jugador de grandes escenarios. Ya lo demostró conquistando el Open Británico en Royal Portrush, pero su historia comenzó mucho antes, cuando se convirtió en uno de los pocos jugadores capaces de ganar un torneo del Circuito Europeo siendo amateur. Y ahora llega a Madrid con otro triunfo en casa bajo el brazo. Hace apenas tres semanas conquistó el Open de Irlanda con una autoridad incontestable: terminó 11 golpes por delante de Patrick Reed y Joaquin Niemann, firmando la mayor ventaja de la historia del torneo. Lowry llega lanzado y con la confianza por las nubes.
Madrid, además, le gusta. El Real Club de Campo también. Conoce el recorrido y llega dispuesto a cambiar la historia de sus dos primeras participaciones. El año pasado, el viento y la lluvia condicionaron su actuación y terminó fuera del corte. A la tercera, busca la vencida.
Dos jugadores. Dos personalidades. Dos maneras de entender el golf. Hatton pone el espectáculo. Lowry pone el carácter. Inglaterra e Irlanda llegan a Madrid con dos cartas de lujo. Este Open puede hablar inglés.






