
Hay días en los que el golf se mide en birdies. Y hay días en los que hacer par ya es una victoria. El jueves del Open de España ha sido de los segundos. Los números del Real Club de Campo dibujan una jornada extraordinariamente dura: 13 de los 18 hoyos se han jugado por encima del par.
Pero ningún dato explica mejor la dificultad que el de arriba del todo. Eugenio Chacarra, Connor Syme y Grant Forrest han terminado como líderes con -5, una cifra que convierte este primer día en el más complicado desde que el Open de España regresó al Real Club de Campo en 2019.
La comparación con las anteriores ediciones es demoledora. Hace siete años, el primer líder en este recorrido fue Kristian Krogh Johannessen con -8; en 2021, Ross McGowan se disparó hasta el -10; y en 2023, Matthieu Pavon abrió el torneo con un -8. Ahora, en cambio, nadie ha conseguido pasar de cinco bajo par.
Y eso dice mucho del escenario. El Real Club de Campo ha vuelto a demostrar que es un campo de altísimo nivel, capaz de poner en jaque a un field repleto de campeones y grandes nombres del golf mundial. No necesita condiciones extremas para defenderse: un recorrido exigente, unas calles que penalizan el error y unos greens que han ido acumulando dificultad a medida que avanzaba el día han sido suficientes.
Hubo además ligero viento y algo de frío, especialmente durante la tarde, cuando las condiciones se hicieron más incómodas. Y los greens fueron un capítulo aparte. Puttear por la tarde se convirtió en una auténtica tortura, con superficies cada vez más castigadas por el paso de los jugadores y mucho más difíciles de leer y atacar.
Todo ello después de las lluvias de los últimos días, que han dejado el campo blando y el rough alto y húmedo. La bola no corre como en otras ediciones, pero cualquier error desde el tee queda inmediatamente penalizado. El Real Club de Campo ha encontrado otra manera de exigir excelencia.
Y los tres hoyos más difíciles del día lo confirman. El 1, el 13 y el 12 han encabezado la clasificación de dificultad, los tres con un resultado medio por encima de +0,30. El 1 no ha defraudado un año más: con un promedio de +0,38, vuelve a colocarse entre los hoyos más exigentes del recorrido, una constante cada vez que el Open aterriza en Madrid. Sus 462 metros en condiciones húmedas lo convierten en un monstruo. Una edición más demostrando por qué es uno de los grandes guardianes del Real Club de Campo.
Los números lo resumen: 13 hoyos por encima del par, el liderato en -5 y los tres hoyos más difíciles superando ampliamente el par, cuando en las últimas visitas al recorrido la cabeza después de 18 hoyos se había situado en -8, -10 y -8.
El Open de España ha traído a Madrid uno de los mejores fields de su historia. Y el Real Club de Campo ha respondido demostrando por qué está a la altura de los grandes escenarios del golf internacional.
El jueves no ha sido un día para llenar la tarjeta de birdies. Ha sido un día para demostrar quién era capaz de jugar al nivel que exige este campo.





