
El Real Club de Campo no entiende de nombres ni de currículums. Las grandes figuras del Open de España se han topado con un muro en una jornada en la que el recorrido negro de Javier Arana ha vuelto a demostrar toda su exigencia. Tyrrell Hatton ha sido el más castigado, mientras Shane Lowry y Ludvig Åberg han sobrevivido a sus problemas con el putter y Patrick Reed ha regalado algunos de los golpes más espectaculares del viernes. Rose, Bubba Watson y Willett, por su parte, han visto de cerca la dureza del recorrido y hacen las maletas antes de tiempo.
Lowry es mucho Lowry. El irlandés no se ha encontrado cómodo en los greenes durante los dos días, pero tres birdies en el back nine le permiten mantener intactas sus opciones de cara al fin de semana. Si consigue afinar con el putter, todavía puede lanzar un ataque a las primeras posiciones este sábado.
Åberg vive una situación parecida. Los greenes también están siendo su particular quebradero de cabeza: entre los dos metros y medio y los cinco metros ha tenido nueve putts y solo ha embocado dos. Un dato demoledor que recuerda a lo que le sucedió a Fleetwood cuando debutó en el Real Club de Campo. Greenes difíciles de descifrar para quienes todavía no conocen sus secretos. Tanto Lowry como Åberg tienen margen para meterse en la pelea por el título y llegar con opciones al domingo. Los dos saldrán a ocho golpes del líder Grant Forrest que puso el -9 en lo alto de la clasificación a media mañana.
En medio de las dificultades de los grandes nombres, Patrick Reed ha regalado tres momentos extraordinarios. El estadounidense, una de las mejores manos del circuito, ha vuelto a demostrar que su técnica está entre la élite mundial. Su segundo golpe en el hoyo 6 y su approach de tercer golpe en el 7, hacia una bandera larga, han sido dos de las imágenes del día: ambos han dejado la bola a centímetros del hoyo. Y todavía guardaba otra genialidad. Desde el rough de la derecha del 14, ha sacado un hierro descomunal para fabricarse de la nada una oportunidad de eagle, que terminó convirtiendo en birdie dado. Necesitaba un birdie al 18 para pasar el corte y se le escapó por milímetros, una verdadera lástima. Es uno de esos jugadores por los que merece la pena pagar una entrada. El líder de la Race to Dubai se despide de Madrid, pero lo hace con la cabeza bien alta y un repertorio de golpes para el recuerdo.
El Open de España pierde nombres ilustres antes del fin de semana, pero conserva dos amenazas de primer nivel. Lowry y Åberg siguen al acecho, mientras Hatton ya ha comprobado que la reputación no sirve de escudo ante el recorrido madrileño. El Real Club de Campo ha puesto a cada estrella en su sitio: a unos les ha cerrado la puerta y a otros todavía les deja una rendija abierta. El sábado dirá si Lowry y Åberg son capaces de convertir esa resistencia en una candidatura real al título.





