
Un Rahm a medio gas mantiene sus opciones intactas de victoria. No se puede resumir de forma más concisa un día en el que no le salió nada al golfista español. El de Barrika está a tan nivel que volvió a arañar golpes al Club de Campo Villa de Madrid sin dar el nivel de juego que tiene.
Los putts cortos condenaron las opciones del vasco de asaltar el liderato. Si ayer fueron los largos al no haber tomado contacto con el verde de Madrid hoy ya con la fuerza cogida fueron cuatro putts de no más de dos metros que no quisieron entrar. “No te puedes creer lo que ha hecho esa bola. Qué mala suerte. Empezar así…”. Eso le decía a su caddie Adam Hayes, curiosamente en castellano y no en inglés.
El putt del 12 (hoyo 3 para él hoy) fue el presagio de lo que estaba por venir. De confianza va sobrado porque agarro el wedge donde cualquier mortal coge el putter sin pestañear. A tres metros en antegreen para birdie. Lo pagó caro porque su chip se quedó corto y acabó fallando ese putt de menos de un metro que le atormentó toda la vuelta.
En el 12, 18, 2 y 6. Rahm se dejó cuatro golpes en el campo con putts que hay que meter. Si bien es verdad que el campo le castigó en exceso. Él mismo en el 2 lo dijo a los cuatro vientos visiblemente enfadado: “No puede ser que cada fallo lo tenga que pagar”. Hay días que los fallos acaban siendo benévolos, no fue el caso de Jon esta mañana. Cuatro fallos, cuatro bogeys.
Y se preguntarán, de forma lógica, cómo es posible que acabará bajo par. El motivo principal es porque es muy bueno y el secundario es que el vasco es un tirano en los tres pares 5 del Club de Campo. Los volvió a achicharrar. Un eagle y dos birdies para estar ‘in contention’. 69 golpes, dos bajo par donde la mayoría del field estaría hablando de un setenta y muchos. Esa es su grandeza.
Se presenta al sábado justo donde él quería. Avisó el miércoles, recién aterrizado de Estados Unidos, que nadie esperara mucho de él, pero que si llegaba entre los diez primeros al fin de semana, entonces sí, se le podría exigir. Le tomamos la palabra.






