
Nacho y Manuel Elvira llegan al Open de España presented by Madrid después de una temporada sobresaliente para ambos. ¿Es 2026 el año de los Elvira? Ellos no se atreven a tanto. “Es muy difícil de prever en el golf”, asegura Manuel. Nacho sonríe: “Ojalá. Cada semana salimos los dos a hacerlo lo mejor posible. Ojalá sea el año de Manolín”.
Nacho conquistó a principio de temporada su tercera victoria en el DP World Tour, un triunfo que le ha situado además muy cerca de conseguir una tarjeta para el PGA Tour. “Ganar siempre te da un poco más de confianza y motivación para seguir entrenando y mejorando”, explica. Sin embargo, afronta ese posible salto sin obsesiones: “Estoy en una posición privilegiada para intentar ir al PGA Tour, pero si no pasa no me cambia nada. Llevo ya muchos años aquí como para ponerme nervioso”.
Manuel, por su parte, rozó hace unas semanas la victoria en el BMW PGA Championship de Wentworth. Y tiene claro qué recuerdo conserva: “Desde cinco minutos después dije que me quitasen lo ‘bailao’. El orgullo es estar ahí y demostrarme a mí mismo que puedo competir con los mejores. Obviamente escoció al principio, pero no se ha muerto nadie”.
El PGA Tour también aparece en su horizonte. “Es un objetivo que nos podemos marcar todos a principio de año”, reconoce Manuel. “A mí me gusta América, he estado allí cinco años y me gustaría probar la experiencia americana, pero vivimos aquí día a día también”.
Compartir circuito convierte además al otro en un apoyo excepcional cuando las cosas no salen bien. “Tener a alguien contigo para los momentos malos siempre ayuda. En Wentworth se vio bastante bien”, cuenta Nacho. “A veces comentamos qué ha ido mal o qué ha pasado, pero cuanto menos vueltas les des a los días malos y más te centres en los positivos, mejor”.
Para Manuel, haber llegado al Tour con su hermano mayor ya instalado allí ha sido especialmente valioso: “Desde que llegué siempre he estado bajo su brazo. No me he sentido novato en ningún momento. Ha sido un apoyo incondicional y para mí ha sido la mayor suerte del mundo”.
Y esta semana juegan en casa. Literalmente, en el caso de Nacho: “Vivo a cinco minutos de aquí. Es prácticamente caerme de la terraza de casa y estar en el campo”. Para Manuel, “ver a todo el mundo apoyando, incluso cuando las cosas no van bien, te da un extra de motivación. Es una semana especial”.
¿La clave del Real Club de Campo? Ambos coinciden: desde el tee. “Es un campo ‘old school’, muy técnico, con calles complicadas de coger y greenes pequeños”, analiza Nacho. Manuel añade que, con el rough mojado, “estar en posición desde el tee va a ser una de las claves”.
Y si el domingo los dos estuvieran arriba, tampoco dudan. “Jugar juntos y con opciones sería lo soñado”, dice Nacho. Manuel remata: “El último partido, los dos en el Open de España jugando por el torneo… no hay escenario mejor en mi cabeza”.





